Métodos de solución

alcanzar una vida libre de violencia

Publicado en El Pais, 17 de Marzo 2021.

Un objetivo para cualquier sociedad es alcanzar una vida libre de violencia. Existe normativa para frenarla, pero no se la utiliza en perspectiva de una mejora sino sólo para castigar (reacción violenta que no genera aprendizaje sino miedo). Sin darnos cuenta, muchas de las acciones que vivimos en el día a día son violentas. El cruzar la calle sintiendo que el coche no está dispuesto a perder un segundo esperando a que termines de cruzar (psicopatía), ser un ciclista que comparte la calle con un conductor de auto que no está dispuesto a perder su velocidad por resguardar tu vida (psicopatía), errores en el trabajo pueden causar grandes gritos o amenazas de despido sin oportunidades de aprendizaje (intimidación), docentes estrictos que son amenazados con despido por los estudiantes y padres de familia sin importar el aprendizaje como objetivo (intimidación), vecinos avivados que hacen de la convivencia un infierno para que no les reclamen sus mensualidades sin pago (extorsión), o cualquier desacuerdo entre ciudadanos con amenazas de ir a juicio sin intentar opciones de conciliación (falta de hábitos de conciliación)… y la lista podría seguir.

Nuestra sociedad es violenta y las diferentes situaciones lo demuestran. La única opción que la gente ve ante la irresponsabilidad, el desacuerdo, la desmotivación es una respuesta violenta. No nos sorprendamos si tenemos un gobierno violento ya que son prácticas que se institucionalizan y más si la sociedad no acepta cambios drásticos. La ley del martillo de Maslow y Kaplan indica “si lo único que tienes es un martillo, todo parece un clavo“. Ya en 1964, Kaplan indicaba “no es de extrañarse que un científico formule los problemas de una manera tal que éstos requieran para su solución sólo aquellas técnicas en las que él mismo es hábil”. Pensemos que el científico es el funcionario público, él está llamado a generar procesos y normas. Quizás por esto, el sistema legal se doble ante las practicas irracionales como saber que las cárceles ya están a tres veces de su capacidad y muchas no tienen las condiciones para un trato humano (resultado de un estudio de la Defensoría del pueblo el 2010) para seguir tomando presos sólo con fines investigativos. ¿no hay otras soluciones? ¿acaso no se tiene control de las fronteras para indicar que es una necesidad para evitar su huida? Todo esto muestra las grandes debilidades del sistema público: la falta de procedimientos claros y transparentes, procesos de control, procesos de aprendizaje, mejoras continúas adaptadas a las necesidades de hoy. Los funcionarios públicos tienen la obligación de generar el cambio, por ejemplo, procesos que incluyan menos encarcelamientos a sabiendas de que el 70% de las personas están sin sentencia (no es humano). La corrupción tampoco es humana, se debería motivar nuevos procesos para evitarla con el fin de promover el desarrollo, no solo castigar al final cuando el dinero se ha perdido. Por ejemplo, las filas o conglomerados en el COVID-19 no han cambiado en muchos países, muchos pagan para tener un puesto en la fila. La corrupción podría evitarse incorporando el uso del internet, tramites en línea, ventanilla única en vez de que el cliente vaya escritorio por escritorio pagando una coima en cada uno, etc. Pero como los funcionarios no están motivados al cambio sino a la violencia, el que se anime a cambiar algo puede ser despedido en vez de premiado.

Así, muchos países viven con normativa antigua y que no se adapta a las necesidades de hoy, ni siquiera en tiempos del COVID-19. Si alguien muere en la fila, el jefe será llevado a la cárcel porque causó aglomeración. Pero ¿se motivó el cambio en las demás instituciones para evitar filas y corrupción? No, todo sigue igual.

About Kathya Cordova-Pozo 128 Articles
PhD. en Economia y Politica internacional. Realiza investigacion en el area de economia-salud y desarrollo.

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