Fuegos artificiales prohibidos en Nijmegen

¿por qué?

Publicado en El Pais, 7 de Marzo 2020.

El miércoles pasado asistí al debate Municipal de Nijmegen, Holanda sobre los fuegos artificiales. En la fiesta de Año Nuevo en toda Holanda se vendieron más de 68 millones de euros en fuegos artificiales y en los hospitales hubieron más de 1300 heridos por fuegos artificiales. La pregunta para el debate era ¿debería haber prohibición total o parcial para los fuegos artificiales? El alcalde, responsable del orden público y seguridad, mencionó que para controlar sería más fácil una prohibición total en vez de algo parcial. Para la policía sería complicado controlar si algún fuego artificial es prohibido o no. Al final del debate, el Consejo Municipal votó para una prohibición total.

Primero, el costo de salud y social de los heridos. Entre 42-61% de los heridos fueron sólo espectadores (quemaduras y daño al ojo). La noche de Año Nuevo es la noche más riesgosa para todo Holanda, requiere mayor número de policías, bomberos y atención médica. Costos médicos por atención fue de 1.4 millones y el costo promedio por año de las personas que no podrán trabajar por estas heridas es 2.2 millones de euros. Y además está el costo por vandalismo ocasionados por estos fuegos artificiales y el alcohol (15 millones/año). El costo lo paga toda la sociedad y son gastos que se podrían utilizar para objetivos más importantes.

Segundo, la contaminación. El aire contaminado causa problemas respiratorios y alergias para personas enfermas y es peligroso para las personas sanas. Y el día después, las calles están llenas con restos de cajas de los fuegos artificiales. Pocos limpian y se convierte en trabajo extra para la limpieza municipal. El costo es otra vez para la sociedad.

Tercero, la sensación de seguridad y tranquilidad. No sólo los perros y gatos se trauman en estos días, también afecta a muchas personas. Las personas mayores y niños tienen miedo de salir a la calle. Tomando en cuenta que muchos fuegos artificiales ya se detonan desde días antes al Año Nuevo hasta días después. Nada agradable.

Si bien hubo partidos que argumentaban que se debería controlar más (mayor control y sanciones) en vez de prohibir algo divertido, no pudieron contra tantos argumentos en contra. Tantas externalidades negativas. Y la pregunta es ¿todo este costo vale realmente para iniciar el Año Nuevo? Como ahora está prohibido en la ciudad, seguro encontraremos otras formas para disfrutar de esta fiesta y por lo menos podremos caminar tranquilos por la calle para dar los buenos deseos a nuestros vecinos sin arriesgar nuestras vidas.

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Arnold Hagens es Economista con un interés fuerte en tecnología, health y coaching

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