Mi módulo de Proyectos Sociales y la rentabilidad de un parque

Publicado en El Pais, 12 Dic 2017

Hace unas semanas di la materia Proyectos Sociales en una Maestría. Como es necesario en una maestría, yo trato que mis estudiantes desarrollen una visión crítica a las teorías y a la realidad que vivimos. En este emprendimiento, yo también aprendo algo de ellos y de la materia que doy. Primero porque me gusta buscar nuevos textos para cada materia, aun siendo la misma, no repito. Segundo, me agrada mucho que mis estudiantes tienen diferentes profesiones, economistas, agrónomos, ingenieros, psicólogos, etc. Esto crea una visión y análisis más holístico e interdisciplinario, algo que es necesario hoy en día para enfrentar los problemas modernos.

En fin, había dos partes de proyectos sociales que retornaban siempre y donde había amplia participación. Uno era el cálculo del rendimiento de un proyecto social. Cuando hablamos de rendimiento de un proyecto privado, el cálculo es relativamente simple porque debes saber la utilidad y el monto que has invertido, todo en dinero. Entonces un rendimiento de 15% sobre tu inversión es claro para todos. Sin embargo, para un proyecto social la utilidad es más abstracta. ¿Qué es el rendimiento de vacunar perros en la calle contra la rabia? ¿De la creación de un parque o plantación de árboles en algún barrio? Aunque raras veces sabemos el monto de su utilidad, siempre podemos discutir sobre si vale la pena o no. En la práctica es un ejercicio donde necesitas diferentes puntos de vista.

Un segundo punto de discusión era ver si algunos proyectos sociales no interfiere en “el mercado”. Por ejemplo, cuando un proyecto social con apoyo internacional decide regalar ropa a la gente pobre; el gesto es bienvenido por los pobres que no tienen ropa pero este proyecto resulta en una competencia injusta para los productores de ropa y perjudica a las empresas que producen ropa. O en el caso cuando el gobierno decide controlar los precios de venta, al mismo tiempo quita la motivación de los productores para producir y esto se traduce en menor producción para el siguiente año. En mi opinión, un gobierno no necesita tocar un mercado libre que funciona bien. Los precios fluctúan y controlarlos solo causa más daño.

Un punto que si estábamos de acuerdo rápido era que un gobierno si debe apoyar monetaria y socialmente a la creación de empresas, para después retirarse dejando que sean independientes y puedan competir en el mercado libre. Al final una empresa privada es más eficiente y efectiva en un ambiente competitivo, que un gobierno que las proteja con bolsillos profundos.

La siguiente vez cuando vean un proyecto social de un gobierno, ONG u otra iniciativa, pregúntense si realmente es rentable y si este no interfiere en el mercado libre.

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Arnold Hagens es Economista con un interés fuerte en tecnología, marketing y coaching

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