Sobre los gustos y nuestras diferencias

diferencias que dan sabor a la vida

Publicando en El Pais, 10 de Noviembre 2020.

Hace tiempo un amigo en mi trabajo me llamó para ir a su oficina. Llegando allá, él se levantó de su escritorio y cerró la puerta con un comportamiento muy misterioso. Con una voz susurrante, dijo que iba a pedir matrimonio a su novia y me mostró una cajita con un anillo. Me encanta la institución del matrimonio y obviamente escuchar que mi amigo, por fin, después 6 años y dos hijos, decidió formalizar su relación familiar. Pero él no esperaba mi aprobación ni mis felicitaciones. Su pregunta era si a ella le gustaría el anillo. Como ella era mi amiga, pensó que conocía sus gustos sobre joyas, pero yo apenas conocía lo que se ponía en el café y no sabía nada de anillos.

Para mí y para muchos hombres, conocer los gustos de nuestras esposas es difícil. Después de muchos años de entrenamiento, yo más o menos conozco las preferencias de ropa de mi esposa. Sin embargo, el riesgo de equivocarme es aún muy grande, así que nunca me meto en la misión de comprar ropa sin ella. Así que digo que las mujeres que tienen un hombre con esa habilidad y además sabe cocinar rico, ¡cuídalo bien! Ya que es un modelo limitado. Hay muchas cosas que los hombres no entienden de las mujeres. Nunca vamos a poder encontrar algo en sus carteras, o comprender que diez pares de zapatos no es suficiente. Así como ellas tampoco van a entender nuestros impulsos para desarmar los aparatos más sofisticados e intentar de arreglarlos. Somos diferentes y eso está muy bien, ya que hace una relación interesante y divertida.

Con la lengua atada, intenté de no expresar mi sorpresa al ver el anillo que mi amigo compró, ya que yo pensaba que era horrible. Me faltaron palabras para describir lo feo que era, pero pensé que felicitarlo por ese gran paso era lo más apropiado. Mi amigo me contó que ya reservó una mesita en un restaurante exclusivo y quedo con la niñera para cuidar a sus hijos. Y todo fue bien. Ahora, tienen muchos años de matrimonio. Los dos están hechos el uno para el otro, y yo sigo dudando sobre mi gusto de las joyas.

Todos somos diferentes, con diferentes gustos y maneras de ser. En vez de encontrar problemas debemos celebrar estas diferencias que dan sabor a la vida y la hacen divertida porque nos abren los ojos a más posibilidades.

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Arnold Hagens es Economista con un interés fuerte en tecnología, health y coaching

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