Dirigir un hotel simulado

Publicado en El Pais, 8 Septiembre 2018.

Cuando comencé mi clase en la universidad, pregunté cómo iba con la simulación empresarial. En la parte posterior de la sala, unos chicos me miraban con una sonrisa muy brillante, lo que obviamente respondía silenciosamente a mi pregunta para ese grupo. En otra fila, unos chicos y chicas gritaron con desesperación y uno me miró triste y mencionó que se dirigían a la bancarrota y que no sabían qué hacer. No hubo dudas de que lo tomaron muy en serio, a sabiendas de que era una simulación de la realidad. Sus respuestas emocionales y profesionales fueron reales. También fue bueno notar que el grupo casi en quiebra no tenía intención de darse por vencido.

En esta simulación tuvieron que crear y gestionar un hotel. Es decir, se tenía que decidir por el número de habitaciones, el presupuesto de marketing, las comodidades, el personal, el entrenamiento al personal, la tecnología, el número de estrellas, etc. Un aspecto crítico era encontrar un segmento donde la competencia no fuera demasiado feroz y por lo tanto podría pedir un precio más alto por la estadía. Esto resultó ser una tarea difícil, además de elegir el precio y la calidad adecuados.

En general, no soy tan aficionado a las simulaciones de negocios, ya que una parte de administrar un negocio no tiene nada que ver con elegir los números correctos para ciertos parámetros. Se trata del arte de lidiar con las muchas decisiones que aparecen a lo largo del día que no se pueden capturar en un modelo matemático y es de naturaleza más cualitativa. Sin embargo, estoy seguro de que mis alumnos aprendieron mucho de esta simulación empresarial y les dio una idea de cómo funciona una empresa y habilidades para tomar decisiones frente a la situación de ese momento en su empresa y con la competencia. Por supuesto, algunos podrían no haber alcanzado la alta posición que esperaban pero, afortunadamente, descubrieron qué aspectos equivocaron y lo que harían diferente la próxima vez. Esta es una característica muy importante del buen administrador de empresas: evaluar su error y tomar medidas para que no vuelva a suceder.

En cuanto a los aspectos cualitativos, espero que algún día, cuando trabajen como jefes o dirigiendo su propia empresa, recuerden que, aunque obtener beneficios es el objetivo principal de una empresa, es la forma en que maneja las decisiones y las personas en su compañía que define si lo alcanzará.

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Arnold Hagens es Economista con un interés fuerte en tecnología, marketing y coaching

1 Comment

  1. Que bueno saber que haces simulaciones. No hay nada mejor que la práctica para aprender. Cuantas más simulaciones y reales sean las mismas mucho mejor. Esa es una buena manera de mejorar nuestras empresas privadas.

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