¿Qué parte de NO, no entiendes?

Cuando algo pase, la gente echará la culpa a la persona y a la institución que lo ha permitido. Y es correcto, ellos son los responsables

No puedo dejar de pensar en el accidente del vuelo de LaMia y la muerte de 71 personas. Sobre todo cuando va surgiendo información sobre por qué pudo haber ocurrido. Una de ellas es la noticia de Infobae del 1 de diciembre en la que indica que el plan de vuelo tenía cinco irregularidades serias que fueron advertidas y documentadas por las autoridades bolivianas antes de su partida, pero quedaron desestimadas por la tripulación de la nave con un mensaje de “Eso está bien, ahí nomás déjemelo”… “No señora Celia, esa autonomía es la que me han pasado, nos alcanza bien… Así nomás lo presento, lo hacemos en menos tiempo, no se preocupe. Es así nomás, tranquila, eso está bien, ahí nomás déjemelo”, señaló el tripulante.

Es una pena que en Bolivia todo se arregla insistiendo, incluso lo que representa un peligro. Las autoridades y las personas nos hemos acostumbrado a negociar todo. Para muchos, el NO solo es una invitación a insistir más o utilizar mejores métodos de convencimiento, incluso la “coima”. En los últimos años, se ve que esta práctica nos ha hecho testigos de las peores consecuencias para los bolivianos: improvisación en la planificación de los trabajos públicos, construcciones malas que se destruyen después de entregarse, creación de superintendencias para controlar si los ministerios controlan bien y las empresas hacen un buen servicio al consumidor gastándose tanto en tantas instituciones que al final no realizan bien sus funciones. Todos se han acostumbrado a realizar su trabajo sin responsabilidad porque quizás no hay ninguna instancia que evalúa el trabajo.

Las reglas que limitan o prohíben tienen su razón y no es para molestarnos. “No tomar alcohol cuando uno maneja” “el número máximo en un micro o trufi” es por nuestra seguridad y la de los otros. Cada día mueren hasta 14 personas por tráfico en Bolivia, pero sólo nos acordamos de las reglas cuando un amigo o familiar muere. No debería ser necesaria una inspección técnica porque todos deberíamos velar por nuestra propia seguridad, pero nos obligan porque es para la seguridad de todos. No obstante, igual tratamos de convencer al inspector técnico cuando dice NO, de cambiar a un SÍ. Me acuerdo de un evento en el estrecho de Tiquina–lago Titicaca, donde al entrar en un barco se lee un letrero claramente la cantidad máxima de personas. Los pasajeros entramos y era obvio que pasamos el número máximo de pasajeros. De repente una señora extranjera se empezó a quejar indicando que se debe respetar el número máximo. El dueño dijo que eran solo unos más y que al finalizar el viaje podía dejar su reclamo a lo que la señora respondió: “¡como voy a reclamar cuando estamos todos al fondo de este lago!”. Los bolivianos no reclamamos nada, pero la señora insistió hasta resolver el problema dejando algunos pasajeros.

Las personas que nos controlan deben seguir la regla que nos limita, así la vida de todos es más segura. Los funcionarios que se dejan convencer por instrucciones de arriba, por la gente u otros no cumplen con la función importante que está en sus manos. Cuando algo pase, la gente echará la culpa a la persona y a la institución que lo ha permitido. Y es correcto, ellos son los responsables. ¿Cómo es posible que los NO en Bolivia parecen ser una opción o una sugerencia y un incentivo más para cambiarlo a un SÍ? Un NO es NO, como la luz roja, significa, ¡parar! y no significa, bocinar y seguir. Así también cuando se encuentran cinco irregularidades serias y documentadas por las autoridades bolivianas antes de la partida la respuesta debió ser un NO y no dejarles salir.

publicado en Los Tiempos, 03/Dic/2016

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